No contento Cupido con jugarme una mala pasada de nuevo, mi subconsciente se empeña en ayudarle a que mi nostalgia incremente. Llegaba a descansar de tres arduos días de exámenes seguidos con temas inagotables, así pues, me recosté en el mueble, cobija en mano y una lectura agradable, más la compañía del perro, me quedé dormida y aquí empieza el verdadero relato.
Resulta que andaba con una compañera de la Universidad muy tranquilamente, y me enteraba de que el chico que me gusta se iba a casar, y por alguna razón terminé en la ceremonia. Lo extraño es que no secasaba con la chica con la que andaba sino con otra, o tal vez, no lo recuerdo bien. Con sus amigos la pasamos chévere en lo que parecía las afueras de una salón de recepción, y hasta entablé amistad con una de sus amigas. Cuando él salió con su esposa, lo encontré bajando una escaleras y me dio un slaudo escueto pero cordial mientras seguía bajando.
Luego, el escenario cambió a la Universidad de Antioquia, pero en un espacio que no existe. Conversaba con la misma amiga de lo triste que me snetía pues ya no podría si quiera intentar algo con el chico en cuestión y que había que respetar su nuevo estado civil, etc.
Mi amiga, que no pensaba igual le marcó y le contó lo que sentía por él, a lo que él le respondió que no había nada que pudiera hacer. Después de eso, recuerdo que escribía yo un mensaje en el inbox de Facebook paraél en donde me disculpaba por lo que había hecho mi amiga y que le deseaba lo mejor. Sin embargo, seguíamos en la Universidad de Antioquia, y de repente nos encontrábamos sitiadas por agentes del ESMAD. Luego, y de la nada, o bueno, no lo recuerdo, me encontré con el chico y su saludo fue muy escueto, más por educación que por snetimiento y me sentí en verdad muy mal, y fue aquí donde me desperté maldiciendo mi falta de pericia para los asuntos del amor y de Cupido por joderme de esta forma tan monumental y característica suya.
~o~
Y no es el único sueño que me persigue. El día anterior había soñado que estaba en su casa, departiendo felíz con él y sus amigos. Que se portaba genial conmigo pero que estaba el fantasma de la chica con la que sale actualmente.
Recuerdo una escena curiosa en la que me vi en una terraza llena de sábanas blancas, donde me sentía bien, y al tiempo me escondía de este sentimiento de impotencia que no me deja tranquila cada vez que lo veo o sé algo de él. Pues bien, el sueño finalizó con él dormido en un sofá y yo despidiéndome de él con unos deseos enormes de besralo y hacerlo mío que tuve que dejar para mí mientras me despedía.
Y luego me desperté a seguir estudiando para los finales, esta vez, el más complicado que nada tenía que ver con cantantes líricos universitarios que me quitan el aliento.
Espero con esto, Cupido, que me dejes en paz de una buena vez y por todas al menos por ahora.
Cambio y fuera.
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