Siempre me ha parecido gracioso cuando alguien pregunta, "¿para qué ponen a ese señor a mover las manos delante de la orquesta?" Y bueno, resulta que todo el mundo tiene sus ritmos diferentes y lee las cosas de maneras diversas, aunque exista una partitura que permita organizar el asunto de la mejor manera posible, para eso es un director de orquesta, para ponerle orden al ritmo propio de cada persona y darle uno sólo a la orquesta y en general, los que he tenido en su gran mayoría han sido buenos profesores (maestros, en realidad, ninguno o tal vez uno, que ni siquiera era director de orquesta sino guitarrista). El caso es que llega un momento en el que la autoridad del director se convierte en un autoritarismo que a mí, personalmente, me es imposible de soportar y en general soy buena trabajando bajo las órdenes de los jefes, pero me molesta que los directores de orquesta me quieran cambiar las prioridades en la vida, eso, en definitiva, no lo soporto.
Y creo que ese es mi problema con los directores de orquesta, todos deben tener una autoridad nata que les permita organizar a los 35 o 250 músicos que tengan bajo su mando, pero no sé, eso en una orquesta profesional. Cuando uno está en una orquesta aficionada y se dedica a otras actividades y su carrera no es la música, uno espera que se le respeten sus prioridades y se consideren las características de su estudio o su trabajo. Alguien que trabaje en una empresa como administrador podrá perfectamente llegar a sucasa con tiempo de hacer otras actividades, a nosotros los comunicadores, por otro lado, nosa toca sacrificar tiempo valioso para hacer lo que nos gusta, ya sea cine, RRPP, publicidad, etc... y desde luego, será esa nuestra prioridad.
Por eso le digo, señor director de orquesta, que por más que adore la música, no la pondré por encima de la comunicación y las artes plásticas, que es lo que más me gusta hacer y es por esa razón que renuncio, no a la música, sino a su orquesta aficionada con pretensiones de orquesta priví grandes cosas allí, pero creo que es momento de dedicarme a mis asuntos y buscar la música de otras maneras, porque con su autoritarismo, yo no puedo por el momento.
Buena música mientras tanto,
Marie.

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